Proyección del documental "Florecica"

12/11/2021
El Herri Antzokia acogerá este domingo la proyección del documental "Florecica", con motivo del Día contra la Violencia hacia las Mujeres, tras la proyección se realizará un coloquio con el director.

Este domingo, a las 6 de la tarde, organizado por la Comisión de Paridad del Ayuntamiento, se proyecta en el Herri Antzokia de Soraluze, el documental "Florecica".

Tras el documental se levará a caboun coloquio con uno de los directores del mismo.

Josefina Lamberto tenía 7 años cuando mataron a su hermana y a su padre. Su madre Paulina tuvo que sacarlas adelante a ella y a su hermana Pilar, de 10 años, las tres sirviendo en casas, incluida la de uno de los violadores de Maravillas. A los 21 años, Josefina profesó como monja y trabajó durante 14 en un orfanato de Islamabad, en Pakistán. Tras pasar por Francia, Pamplona y Madrid abandonó la congregación en 1996 y regresó a Pamplona, donde participó en la fundación de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra.

Josefina narra en el documental la tragedia que azotó a su familia el 15 de agosto de 1936. En la madrugada de aquel día aciago una pareja de la Guardia Civil acompañada de elementos de la Falange y del Requeté acudieron a la vivienda de la familia Lamberto para detener a Vicente, militante del sindicato UGT, a fin de interrogarlo en la casa consistorial. Su hija Maravillas, a la sazón de 14 años, se prestó a acompañar a su padre, a lo que accedieron.

En el ayuntamiento el padre fue encerrado en el calabozo y la niña fue subida a las dependencias superiores donde fue violada repetidas veces, algunas de ellas en presencia de su padre.

Posteriormente, sobre las cinco de la mañana, los sacaron en un vehículo y los llevaron a un bosque cercano, donde volvieron a violar a al niña y luego asesinaron a ambos. Tras su muerte arrojaron el cuerpo desnudo de la niña a los perros, unos vecinos encontraron los restos una semana después de los hechos y los quemaron. Los asesinos alardearon públicamente de aquellos actos con total impunidad.​

Poco después la Guardia Civil volvió a registrar la casa y a detener a la madre, Paulina Yoldi. Los bienes de la familia fueron repartidos entre algunos vecinos del pueblo, y la viuda y sus dos hijas se vieron reducidas a la indigencia.